Reproducibilidad del conteo manual de células: qué mostró la comparación entre operadores con el sistema Kova
Publicado: · Actualizado: · Por: Equipo editorial de Uroanálisis.com
Un estudio de la Universidad de California en Irvine comparó el sistema Kova con el procedimiento habitual de un hospital universitario para medir cuánto varían los conteos celulares en orina y líquido cefalorraquídeo entre repeticiones y entre técnicos.
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Contar células al microscopio en orina u otros líquidos corporales implica examinar un volumen muy pequeño de la muestra. Por eso, incluso con una muestra perfectamente homogénea, el número de células contadas varía al azar siguiendo una distribución de Poisson, y esa variabilidad no se puede eliminar; solo se reduce midiendo volúmenes mayores. En la práctica hay además otras fuentes de variación: qué tan bien se homogeneíza la muestra, cómo se prepara la laminilla, cuánto volumen se examina realmente, qué campos elige el observador, los errores al identificar y contar células y cómo se reportan los resultados.
Esas fuentes adicionales dificultan comparar resultados entre laboratorios, fijar valores de referencia e interpretar clínicamente los conteos. La doctora Jane Emerson (Patología, Universidad de California en Irvine) y el bioestadístico Scott Emerson (Universidad de Washington) evaluaron si un procedimiento estandarizado, el sistema Kova con la laminilla desechable Glasstic, podía reducirlas.
El sistema actúa sobre tres de esas fuentes: obtiene mecánicamente un volumen fijo para resuspender el sedimento, fija el volumen que se examina mediante el llenado capilar de una cámara y dicta el examen de cuadrículas de conteo predefinidas dentro del plano del líquido. En el procedimiento habitual del hospital, en cambio, el sedimento de orina se cargaba con una gota sobre un portaobjetos de vidrio liso con cubreobjetos, y los conteos se reportaban por campo de alto poder.
El diseño fue ciego: personal que no realizaba las pruebas obtuvo, mezcló, dividió y rotuló las muestras, de modo que los técnicos no conocían su origen ni cuáles alícuotas coincidían. Para orina se usaron 15 muestras de pacientes individuales, procesadas por un solo técnico con ambos métodos, y 90 alícuotas de cinco muestras combinadas, repartidas entre tres técnicos que procesaron tres alícuotas con cada método. El estudio se completó en tres meses. El mismo esquema se aplicó a líquido cefalorraquídeo, comparando la laminilla Glasstic con un hemocitómetro.
En las 15 muestras individuales de orina, los conteos de ambos métodos estuvieron muy correlacionados. La diferencia promedio entre Kova y el método habitual fue de −0.16 eritrocitos (intervalo de confianza 95%: −0.93 a 0.61; p = 0.344), −1.55 leucocitos (−3.32 a 0.22; p = 0.041) y −1.14 células escamosas (−2.08 a −0.20; p = 0.009). Es decir, hubo una tendencia a conteos algo menores con Kova en orina; en líquido cefalorraquídeo los autores describen una posible tendencia a conteos mayores con la laminilla Glasstic.
En la variabilidad entre técnicos, el resultado es más matizado. Con ambos métodos se observó una variación interoperador altamente significativa (p < 0.0001) en todos los conteos, salvo en los eritrocitos del líquido cefalorraquídeo. Los estadísticos de prueba fueron, en general, ligeramente menores con Kova que con el método habitual, lo que los autores interpretan como una tendencia a disminuir el efecto de las distintas fuentes de variabilidad. También reportan que, sin aumentar el trabajo ni exigir más atención al detalle, el método ofrece comparaciones entre evaluadores algo mejores.
Los propios autores son cautelosos: señalan que la relevancia científica de ese hallazgo es incierta frente a una variación entre evaluadores tan alta con cualquiera de los dos métodos. El número de mediciones con variación superior a la esperada por Poisson en repeticiones del mismo técnico fue similar en ambos métodos, y advierten que en el procedimiento habitual algunos resultados se reportaban como rangos, para lo cual usaron el punto medio, lo que aumenta artificialmente su precisión aparente.
La lectura razonable para un laboratorio es acotada. Un procedimiento estandarizado con volumen y cuadrícula fijos aporta una ligera ventaja de reproducibilidad, sin costo adicional de trabajo, pero no elimina la variación entre técnicos; esa se controla con capacitación, criterios comunes de identificación y, cuando corresponde, con métodos automatizados. Conviene recordar además que el estudio fue financiado por Hycor Biomedical, fabricante del sistema evaluado, y que el número de muestras es pequeño.
Referencias
- Emerson JF, Emerson SS. "Evaluation of a Standardized Procedure for Counting Microscopic Cells in Body Fluids." J Clin Lab Anal. 2005;19:267-275. Estudio financiado por Hycor Biomedical, Inc.