Las fuentes de variación del uroanálisis manual y cómo el sistema Kova controla cada una
Publicado: · Actualizado: · Por: Equipo editorial de Uroanálisis.com
El uroanálisis convencional varía con el volumen de orina, la centrifugación, el sedimento examinado y la técnica de cada persona. Repaso de qué controla el sistema Kova en cada paso, qué observaron los estudios y qué queda sin resolver.
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El examen microscópico del sedimento es la parte del uroanálisis más dependiente de quien lo realiza. Las instrucciones de uso del sistema Kova describen el problema con cuatro fuentes de variación del análisis convencional: volúmenes de orina variables, condiciones de centrifugación distintas que producen distintas cantidades de sedimento, diferentes cantidades de sedimento recolectado y suspendido bajo el cubreobjetos, y variaciones de técnica entre las personas que hacen la prueba.
Un estudio de la Universidad de California en Irvine añade dos consideraciones estadísticas. Al examinar un volumen pequeño, el conteo varía al azar según una distribución de Poisson, y eso no puede eliminarse; solo se reduce examinando más volumen. Por encima de ese piso existe variación adicional que sí puede controlarse: qué tan bien se homogeneíza la muestra, cómo se prepara la laminilla, cuánto volumen se examina realmente, qué campos elige el observador y cómo se reportan los resultados.
Según el fabricante, estandarizar exige mantener constantes el volumen de muestra, la fuerza centrífuga y el volumen de sedimento, y usar un método uniforme de examen y de reporte. El sistema lo resuelve con tres componentes desechables, que se pueden seguir paso por paso.
Primero, el volumen de partida: el procedimiento indica llenar el tubo cónico graduado hasta la marca de 12 mL. Segundo, el volumen de sedimento: tras centrifugar, la pipeta de transferencia (Kova Petter) está diseñada para retener 1.0 mL, de modo que el resto se decanta sin depender de la estimación visual de quien lo hace. De esos dos valores resulta un factor de concentración constante de 12 a 1. Tercero, el volumen examinado: la laminilla Glasstic llena cada cámara por capilaridad con un volumen definido de 6.6 µL, con cuadrícula de conteo incluida, en lugar de una gota de tamaño variable bajo un cubreobjetos.
El contraste con el procedimiento habitual de ese hospital universitario es ilustrativo. Allí se centrifugaban 10 mL, se retiraba el sobrenadante hasta dejar cerca de 0.5 mL medidos visualmente con las marcas del tubo, se cargaba una gota en un portaobjetos liso y los conteos se reportaban por campo de alto poder. Con el sistema estandarizado, el volumen remanente, el volumen examinado y la cuadrícula dejan de depender del criterio de cada técnico.
¿Se traduce eso en mejores resultados? El estudio de Irvine comparó ambos procedimientos con técnicos que no conocían el origen de las muestras y encontró que el sistema estandarizado ofreció comparaciones entre evaluadores ligeramente mejores, sin aumentar el trabajo. Los propios autores matizan que la relevancia científica de esa diferencia es incierta, porque la variación entre técnicos siguió siendo alta con ambos métodos. Un estudio mexicano de la UNAM que usó el sistema Kova como método de comparación llega a una conclusión parecida: aun cuidando las fuentes de error, persiste la imprecisión atribuible al factor humano, y con más de unas 30 células por campo el conteo es difícil incluso con el sistema estandarizado.
Los técnicos que participaron en el estudio de Irvine señalaron ventajas prácticas. En orina, consideraron que decantar hasta el volumen requerido era más rápido y más preciso que en el método habitual, y que permitía trabajar por lotes. En líquido cefalorraquídeo, prefirieron la laminilla Glasstic por un ahorro de tiempo percibido, por la facilidad de contar con la cuadrícula y por cálculos más sencillos. Son percepciones de los técnicos, no mediciones. Como desventaja, notaron que las 10 cámaras de cada laminilla probablemente no se aprovechen por completo, porque las laminillas no se conservan más de un turno después de usarse.
Sobre materiales, el fabricante indica que sus tubos son de plástico de alto impacto, diseñados para evitar grietas o roturas durante la centrifugación, y que la laminilla Glasstic combina la transparencia del vidrio con un plástico que reduce roturas, desechos y riesgo de lesiones, y que con 10 cámaras por laminilla puede reducirse diez veces o más la cantidad de laminillas usadas. Son afirmaciones del fabricante, sin datos publicados de terceros en los documentos consultados.
En resumen, lo que el sistema Kova aporta de forma directa es control de tres variables (volumen inicial, volumen de sedimento y volumen examinado) y una cuadrícula común para el conteo. Lo que no elimina es la variación entre observadores al identificar y contar células, que se aborda con capacitación y criterios compartidos, y con métodos automatizados cuando el volumen de trabajo lo justifica.
Referencias
- Alltrista Plastics LLC. "Sistema KOVA Plastics para análisis de orina estandarizado." Instrucciones de uso KOVA-001, Rev. 001; documento del fabricante.
- Emerson JF, Emerson SS. "Evaluation of a Standardized Procedure for Counting Microscopic Cells in Body Fluids." J Clin Lab Anal. 2005;19:267-275. Estudio financiado por Hycor Biomedical, Inc.
- Gómez-Gaviño V, Jiménez-López C, Vivar-Guzmán NP, Sánchez-Rodríguez MA. "Comparación del citómetro UF-100i con el sistema Kova y el método convencional para el conteo de leucocitos y eritrocitos en orina." Bioquimia. 2008;33(2):51-58.