¿Qué muestras de orina requieren revisión microscópica? Un algoritmo evaluado en 252 muestras
Publicado: · Actualizado: · Por: Equipo editorial de Uroanálisis.com
Un laboratorio hospitalario suizo comparó el citómetro UF-100 con la cámara Kova en 252 muestras de orina y derivó criterios objetivos para decidir cuáles muestras automatizadas deben confirmarse al microscopio: 33% de revisión, con solo 2.4% de revisiones innecesarias.
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La automatización permitió estandarizar el conteo de partículas en orina, pero muchos laboratorios siguen desconfiando de ella por dos razones que los autores señalan: los cilindros patológicos y otras partículas desconocidas todavía deben confirmarse al microscopio, y las comparaciones entre métodos han mostrado valores atípicos que reducen la confianza en el equipo. La pregunta práctica es cuáles muestras necesitan esa segunda revisión y cuáles no.
Un grupo del Departamento de Medicina de Laboratorio del Kantonsspital Aarau (Suiza) abordó esa pregunta con 252 muestras de orina de distintos servicios del hospital (medicina, cirugía, ginecología, nefrología y cuidados intensivos). Cada muestra se analizó con el citómetro de flujo Sysmex UF-100, con tira reactiva leída por un lector automático, con la cámara desechable Kova y con el sedimento urinario tradicional. El conteo microscópico lo hizo siempre la misma persona, con independencia del resultado del UF-100.
Entre el UF-100 y la cámara Kova, la correlación fue de r = 0.966 para eritrocitos, r = 0.935 para leucocitos y r = 0.902 para células epiteliales escamosas. El sedimento tradicional, aun preparado en un volumen definido, correlacionó menos con el UF-100: r = 0.951 para eritrocitos y r = 0.887 para leucocitos. Los autores señalan que el sedimento debe considerarse un método semicuantitativo.
En precisión, el coeficiente de variación disminuyó al aumentar el número de células y se acercó asintóticamente a 10% con el UF-100 y a 15% con el sistema Kova. Los autores atribuyen la diferencia a que en la cámara se cuentan bastantes menos células que las que procesa el citómetro.
El resultado central es la tasa de revisión. De las 252 muestras, 168 (66.7%) fueron interpretadas correctamente por el UF-100 y no habrían requerido evaluación adicional. Las 84 restantes (33.3%) necesitaron revisión, por tres grupos de motivos: 23 muestras (9.1%) por alertas de cilindros, células redondas pequeñas o cantidades altas de cristales, levaduras y espermatozoides; 30 muestras (11.9%) por eritrocitos dismórficos sobre el umbral de 20 × 10⁶ células/L; y 31 muestras (12.3%) por una alerta del equipo, un escatergrama anormal o un resultado incongruente con la tira reactiva.
En ese último grupo, el conteo de eritrocitos del UF-100 fue incorrecto en todos los casos, y en cinco muestras también el de leucocitos. La causa de la clasificación errónea de eritrocitos fue que bacterias abundantes, cristales, espermatozoides o levaduras se traslapan con la región de eritrocitos del escatergrama. En el caso de los leucocitos, la causa fue la presencia de núcleos desnudos de células epiteliales.
A partir de esos casos los autores derivaron un algoritmo de revisión que combina las alertas del citómetro, la coherencia con la tira reactiva y el número de partículas que interfieren. Aplicado a las 252 muestras, seleccionó todas las que necesitaban confirmación y solo 6 (2.4%) de forma innecesaria. Dos situaciones resultaron críticas: la incongruencia entre la tira y el citómetro, en especial una tira con sangre negativa o baja frente a un conteo alto de eritrocitos, y la presencia de eritrocitos dismórficos, que hay que verificar para no pasar por alto enfermedad renal importante.
Los autores comparan su tasa de revisión (33%) con el rango publicado de 6 a 35% y sugieren que las diferencias se explican en parte por el tipo de pacientes: las muestras de servicios de nefrología generan más alertas de cilindros y eritrocitos dismórficos. También señalan que el estudio usó la versión 12 del software del UF-100 y que la versión 18, con mejor diferenciación de eritrocitos dismórficos, no mostró cambios importantes en su experiencia.
Su conclusión es que solo las muestras identificadas por el algoritmo requieren revisión microscópica, y que no hay razón objetiva para revisar sistemáticamente toda muestra de orina que contenga partículas por encima de los valores de referencia. Proponen además que el conteo con UF-100 y con la cámara Kova puede usarse de forma complementaria, cada uno en lugar del otro bajo ciertas condiciones, y recomiendan un factor de conversión si se usan ambos en conjunto, porque las pendientes e intersecciones de la regresión difieren de 1 y 0.
Para un laboratorio, la implicación práctica es que la cámara estandarizada cumple un papel concreto dentro del flujo de trabajo: es el método microscópico cuantitativo con el que se confirma el subconjunto de muestras que el criterio objetivo señala, en lugar de repetir el sedimento manual en todas. Cabe recordar que es un estudio de un solo centro, con una sola persona haciendo el conteo microscópico, y que el equipo y parte del material fueron facilitados por empresas (Digitana, Axon Lab y BD), según declaran los autores.
Referencias
- Ottiger C, Huber AR. "Quantitative Urine Particle Analysis: Integrative Approach for the Optimal Combination of Automation with UF-100 and Microscopic Review with KOVA Cell Chamber." Clin Chem. 2003;49(4):617-623.